1 de enero de 2012

¿Qué es verdadero y qué es falso? ¿Lo que vemos a simple vista es verdadero? ¿Podemos confiar en lo que escuchamos? ¿En qué decidimos creer? ¿Es verdadero lo que se ve y falso lo que no se ve o al revés?
Muchos compran gato por liebre y se dejan llevar por las apariencias, pero las apariencias engañan.
Es mucho más fácil dejarse llevar por las apariencias y vivir en la mentira. 
No todo es lo que parece ni todo lo que brilla es oro, eso también deberían saberlo. 

Algunos se terminan creyendo las apariencias y así viven, aparentemente viven.
Pero vivir de verdad es otra cosa, amar de verdad es otra cosa.
Hay que saber mirar muy bien para ver de verdad a la gente, para ver su esencia, y no su apariencia.
A veces el que parece un santo es un demonio, y el que parece un demonio es un santo.
A veces lo que brilla de verdad es una baratija y el oro, el oro de verdad, no brilla.
Lo esencial es invisible a los ojos, pero igual se ve.

Hay que abrir los ojos para ver que la verdad no siempre es la apariencia.