15 de julio de 2011

Ella despidió a su amor, el partió en un barco en el muelle de san Blas.
El juró que volvería y empapada en llanto ella juró que esperaría.
Miles de lunas pasaron y ella siempre estaba en el muelle esperando.
Muchas tardes se anidaron, se anidaron en su pelo y en sus labios.
Llevaba el mismo vestido y por si él volviera no se fuera a equivocar.
Los cangrejos le mordían su ropaje, su tristeza y su ilusión.
Y el tiempo se escurrió y sus ojos se le llenaron de amaneceres.
Y del mar se enamoró y su cuerpo se enraizó en el muelle…
Su cabello se blanqueó pero ningún barco a su amor le devolvía,
Y en el pueblo le decían, le decían la loca del muelle de san Blas.
Una tarde de abril la intentaron trasladar al manicomio.
Nadie la pudo arrancar y del mar nunca jamás la separaron.
Sola en el olvido, sola, sola con su espíritu,
Sola, sola con su amor el mar,
Sola, en el muelle de san Blas.
Se quedó, se quedó sola, sola.