25 de julio de 2011

Cuando sabes la verdad podes elegir que hacer con ella, podes negarla o podes aceptarla.
Buscamos desesperadamente la verdad, esa misma verdad que nos da miedo escuchar.
Si negás la verdad va a ser tu responsabilidad cuando te explote en las manos.
La verdad libera porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera, incluso negarla, es como un juego de mesa, si uno no pone un tiempo de juego es aburrido, por eso la vida es divertida, porque no dura para siempre.
Podes vivir negándolo, pero lo único que vas a ganar es desperdiciar tu tiempo, tu vida.
Ya sabemos la verdad, ahora podemos llorar, o podemos conservar la alegría.
La verdad nos interpela, nos pregunta, nos arrincona y muchas veces no hay respuesta.
La verdad a veces no da certezas, si no algo mucho mas peligroso, dudas.
La verdad asusta.
La verdad despierta, sacude y paraliza.
La verdad desnuda, incomoda.
La verdad libera y confunde.
Pero la verdad también nos da la fuerza para afrontarla con alegría.
La verdad es como el sol en la cara en una tarde de invierno, es un carnaval en la nieve.
La verdad aveces duele, pero sin lugar a dudas la verdad fue, es y será la fiesta de todos
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