25 de enero de 2011

El que nada espera nunca sufre desengaños ~

Salvo unos pocos poetas y monjes iluminados retirados en lo alto de un monte, los demás si tenemos nuestras ilusiones. Es más, no es que las tengamos, es que las necesitamos. Alimentan nuestros sueños, nuestras esperanzas y nuestras vidas como una bebida energética con dosis extra de cafeína.