11 de octubre de 2010

Creo que nadie me quiso tanto como tú lo hiciste.
Me amabas de verdad y te encargabas de demostrarmelo día a día. Yo era una chica inmadura y huí lejos, acobardada por tus fuertes sentimientos. El tiempo pasó y cada cual vivió su mundo aparte. A veces me preguntaba que hubiera sido de nosotros si hubiera sido lo suficientemente madura para estar en una relación. Hoy vienes a mí, como ángel caído del cielo, en el momento en el que más necesito a alguien con quien hablar. Alguien que me entienda, que me apoye y que me diga que todo pasará. Sigo viendo en ti esa pasión. Supongo que es algo natural que tienes. Somos realmente distintos, yo siempre me consideré una persona un poco fría. Tú, irradias calor. Ese calor que en días como hoy yo necesito. Pero no quiero volver a hacerte daño. No quiero que te vuelvas a enganchar a mí y que yo te vuelva a destrozar. Sólo quiero que me ayudes a soportar todo esto por lo que estoy pasando...