12 de junio de 2010

Marianegra, adolescente, rebelde; Un hueso de duro de roer. Fuerte por fuera, frágil por dentro. Con un pasado triste, con un futuro lleno de esperanzas, sueños…
Esta es la historia de una chica muy especial.
Jamás se sintió una elegida, siempre el último orejón del tarro; Hasta que al fin la eligieron.
La sacaron del reformatorio dónde vivía para llevarla a otra prisión: la Fundación BB. Mucho lujo, mucho brillo, pero, claro… No todo lo que brilla es oro, ella lo sabe. Siempre hay algo que te empasta la bujía.

A Marianegra no le gustaba besar la lona, ella no es de las que tiran la toalla fácilmente. Apenas vio que la fundación BB no era lo que decía ser, no lo dudó, se escapó.
Pero el destino tiene sus caprichos, escapando, encontró al amor de su vida.
Ahí, empapada en una fuente, estaba él, rescatándola, amándola desde el primer día. Ese chico, con ese lunar y sonrisa increíbles le abrirá los ojos… Ella se dejará? Lo podrá ver al fin? Podrá descubrir realmente quién es?

“Marianegra y Thiago se conocieron en una fuente llena de jazmines, y el accidente, se transformó en hallazgo”, porque así es el destino cuando se enrula y conspira para despeinarnos. Así es el destino cuando se aburre de lo mismo y decide sorprendernos.
Marianegra, una peleadora nata, una topadora en coloridas zapatillas con plataformas, una “perna bien tuneada” que recién comienza su aventura.

Ella venía de un reformatorio, de la calle. Traía sueños rotos, una bolsita, y un par de guantes. Él, venía de Londres, traía una valija llena de sueños, y una billetera llena de dólares. Ella se iba, él volvía. Ambos… estaban escapando.

Primer acto, Romeo y Julieta.

El tiempo parecía haberse detenido para Marianegra; Y no hablo de viajes en el tiempo, ni nada por el estilo, eso es otra historia. Marianegra estaba impactada, además de empapada, frente a su nuevo Romeo con lunares.
Thiago era el hombre ideal para ella... Ideal para tener problemas, porque resultó ser el hijo de Don Barto, el enfermo ruludo que la explotaba en la fundación BB; O sea (Ay cómo extraño a alguien que odiaba los “O sea”). Anyway, Don Barto descubrió que Marianegra se quería escapar, y la llevó de nuevo para la fundación, donde también viviría “Lunarcitos” Thiago… O sea, sufriría el maltrato, pero al menos podría ver esos lunares a diario.

Segundo acto, El beso.

Al principio, Marianegra creía que Thiago era como su padre; No, no digo feo y con rulos, digo un turro! Lo veía tan cheto, tan fashion, tan distinto a ella, que pensó lo peor de él. Para colmo, un par de malos entendidos hicieron que ella empezara a odiarlo.
Sin embargo, él moría de amor por ella y hacía lo imposible para demostrarle que, a pesar de las diferencias que los separaban, estaban hechos el uno para el otro.
La cosa es que pelea va, pelea viene, rulo para acá, rulo para allá… Se terminaron besando por primera vez en el cumple de 15 de Marianegra. Flor de beso fué, casi como en las películas!

Por fin estaban juntos, por fin podían ser felices, era todo tan perfecto, parecía un sueño… Que se convirtió en pesadilla cuando Barto se enteró del beso.
Tercer acto, Hay tal crisis.

Indignación, furia, espanto y tales crisis, fueron las que invadieron a Don Barto cuando supo que su hijo estaba enamorado de Marianegra, una “purreta de baja calaña”.
Fue entonces que decidió amenazar a Marianegra sin que se entere Thiago. Claro, el bólido de “Lunarcitos” no sabía que su padre era un monstruo.
Aprovechando esto, Don Barto hizo que Marianegra cavara su propia tumba, diciéndole que si no se olvidaba de su hijo, él mismo la enterraría.
Marianegra no tuvo otra opción que decirle a Thiago que no lo amaba, a pesar del dolor que esto le generaba. Thiago, desolado, no podía entender lo que oía. Don Barto los había separado…
Podrían volver a estar juntos alguna vez? Sí o no? No o sí? Más o menos? Menos que más? Más que menos? El rulo volverá… sí o no?!