10 de enero de 2010



A veces sólo necesitas una sonrisa para sentirte mejor, una mirada para volar el día entero y un susurro para no dejar de pensar en aquel instante. Las pequeñas cosas hacen nuestros días más felices,  que increíble que por algo tan minúsculo quedemos colgados por tiempos que luego nos parecen eternos; ya que luego de esa pequeña dosis siempre esperamos una señal más (aunque sea  inconscientemente o no lo queramos aceptar), un reflejo para poder quedarnos tranquilas y miles de suspiros si lo conseguimos. 

Es algo que constantemente está ahí, latiendo