4 de octubre de 2008


Siempre me empeñe en dar lo mejor de mi, de buscar la perfección de las cosas, de mirar los pequeños detalles, de buscar lo positivo detrás de lo negativo que se presenta en la vida. Siempre tuve un siempre. Pero la vida de a poco me enseño a aceptar las derrotas igual que los triunfos, de algunas veces callarme porque sin que sepas tal vez terminas hiriendo a alguien. Aprendí a ser fuerte en ocasiones que son inevitables y no de las mejores. Además aprendí a ir de frente y sin excusas decirte todo lo que yo siento sin importarme el que dirán. Y después la vida me dijo que era hora de ponerlo en práctica y aquí estoy, frente a ti.